Historia
Institución Educativa Divina Pastora
Sede Nuestra Señora de Fátima
de la de Riohacha
Calle 3A Bis No 1C – 43 Este
Riohaha La Guajira Colombia.
Tel. 7283920
En 1978 Villa Fátima era un paraíso
de casas de barros y caña brava, sus habitantes aún conservaban en sus rostros
ese aire a ranchería y respiraban un ambiente legendario de familias
inmemorables de indígenas Wayuü y en sus mentes retumbaban como Kasha los mitos
y creencias de sus ancestros.
Para entonces, Riohacha era la ciudad
distante que suministraba el complemento a sus vidas y el sitio para vender el
fruto de su pesca. Cada mañana, como hormiguitas arrieras, los niños desfilaban
hasta los colegios cercanos tratando de encajar en un mundo ajeno con
costumbres extrañas.
En este círculo de ambivalencia
cultural nace la escuela de Nuestra Señora de Fátima (1979) más como una utopía
de las hermanas de la Misión Capuchina del Sagrado Corazón de Jesús, que de la
realidad de unas cuantas monedas en un tarro de galletas con que se contaba
para su fundación. Al frente del proyecto, la hermana Carmela Mocciaro
(Marciana) una italiana mediterránea de la región de Sicilia que llegó a las
costas guajiras impulsada por el ferviente amor a Dios y al prójimo; a su lado
otra quimérica: la wayuu Angélica Larrada, mujer emprendedora que a sus 50
años, sirvió como docente pagada por las sonrisas de los niños y la buena
voluntad de Marciana. El patio de su casa y debajo de un frondoso trupillo fue
hasta 1990 el aula de clase, año en el cual la Misión Capuchina, el Padre
Celestino y Marciana ayudados por las ganancias de las pizza napolitanas y los
retenes humanos en el puente del Riito lograron reunir lo suficiente para
construir la planta física de la iglesia, dos aulas de clases y el puesto de
salud; pero no alcanzaba para comprar el terreno.
Aprovechando la capacidad de
convencimiento se pidió al señor Vicente Cotes, que sirviera de intermediario
ante el señor Ignacio Larrada para persuadirlo que donara el terreno. Muy
sabiamente, el señor Vicente se valió de la devoción que profesaba Ignacio
Larrada a la Virgen de Fátima, para lograr su cometido y este muy
gentilmente cedió el terreno en el cual hoy se encuentra la escuela y la
iglesia, y años atrás; además, el puesto de salud.
VISION Y MISION


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